lun

01

oct

2012

Extraordinary Watchmen (I): ¿A quién pertenecen los vigilantes? (2 de 2)

Viene de aquí.

“Yo diría que también hay gente que considera sagrada a la Wendy de Peter Pan, o que podría considerar inconveniente que Mr. Hyde sodomizara hasta la muerte, literalmente, al Hombre Invisible, después de que éste último violara a un montón de niñas de una escuela. ¿Qué les hubiera parecido esta historia a Robert Louis Stevenson o H.G. Wells? No digo que no lo tendría que haber hecho, lo único que sugiero es que uno tiene que ser consecuente con su posición moral si quiere que se le tome en serio.”

 

Lo cual sí que se podría considerar un torpedo en la línea de flotación de Moore, aunque quizás es confundir lo que cabrea al autor y lo que cabrea a los fans. A Moore lo que le fastidia es que se interpreten las ideas que quiso expresar de maneras diferentes o, directamente, contrarias a lo que él pretendía, como en las adaptaciones cinematográficas de From Hell, V de Vendetta o la misma Watchmen. Y aparte, es un poco divo y muy snob.

 

Pero no es que le moleste que alguien juegue con sus juguetes, porque eso sería una incoherencia brutal en un tipo que empezó su carrera trabajando en franquicias –una de sus obras más famosas, aunque reniegue un poco de ella, es La Broma Asesina y va sobre Batman y el Joker, que tenían ya 50 años entonces– y que últimamente se dedica a abogar por la libertad de las historias, en la misma Century o, mucho antes, en Promethea. Otra cosa son los fans más fanáticos o los críticos ultramontanos. O la gente que, directamente, no se fía de DC.

Claro que también puede valer lo contrario. En el documental Taking with Gods, el guionista escocés Grant Morrison cuenta como uno de sus primeros contactos profesionales, a principios de los 80, fue enviar varios guiones a la revista Warrior, donde Moore publicaba V de Vendetta y MarvelMan -que luego fue rebautizado MiracleMan por problemas de derechos-. Morrison había escrito una historia sobre Kid MarvelMan, el 'superboy' de dicho universo, que al editor, Dez Skinn, le encantó. Pero Moore impidió que se publicase, porque no quería interferencias en su historia.

 

Meses después, el divo se marchaba peleado con todo el mundo en Warrior. A Morrison le ofrecieron escribir MarvelMan y le envió una carta a Moore explicándole las circunstancias, diciéndole que lo admiraba y no quería que el trabajo fuese motivo de enemistad entre ambos, pero que para él, un novato, era una gran oportunidad, y deseaba afrontar el tema con su bendición. Moore, que ya tenía un nombre en EEUU y se lo consideraba una estrella en Reino Unido, le escribió una carta mezcla de buenismo y amenaza que lo hizo renunciar. Es evidente que se trata de la versión de Morrison. Pero ninguna de las dos anécdotas suena inverosimil.

Volviendo a JMS, sería curioso escuchar sus declaraciones tras haber leído la última entrega de The League of Extraordinary Gentlemen: Century. En el tercer volumen lo que era, según el mismo Moore confesaba por boca del Capitán Nemo, “una excusa para vivir otra aventura”, se ha convertido en otra cosa, un ejercicio de metaficción a medio camino del ensayo sobre magia del caos, en el que el empeño en dar la tabarra con el ocultismo empieza a recordar a los últimos años de otro genio, Hugo Pratt, que metamorfoseó a Corto Maltés de héroe cansado a Dylan Dog avant la lettre. Y aparecen personajes con derechos de autor vigentes, a los que no se menciona por su nombre por si acaso.

 

Lo de Wendy es otra pasada de ‘Strac’ intentando golpear en la mandíbula de su colega inglés. La relativamente reciente Lost Girls es la ‘versión erótica’ de La Liga de los Caballeros Extraordinarios, con Alicia, Dorothy de El Mago de Oz y Wendy dando rienda suelta a las más variadas fantasías sexuales de raigambre victoriana, la época en la que mejor se desenvuelve Moore desde que se documentó lo indecible para From Hell. Obviamente, ¿quién es Moore para protestar antes de leer que se ha hecho con personajes que ni siquiera le pertenecen y sólo escribió una vez cuando ha vuelto lesbianas a Alicia y Dorothy, enrollado a Allan Quatermain y Mina Harker y escrito un combate final entre Mary Poppins y Harry Potter?

 

Interesante en diferente medida son las declaraciones que hiciera a Newsarama Brian Azzarello. Ya he mencionado antes que si un autor actual está preparado para enfrentarse al reto de escribir a Rorschach y El Comediante, dos de los personajes más complejos de Watchmen, es el escritor de 100 Balas y Loveless. Con buen tino, Azzarello ha pasado olímpicamente de meterse en polémicas, pero en la entrevista empieza admitiendo que, en su opinión, Watchmen es una obra hija de su tiempo, la Guerra Fría, y no le viene mal reescrituras desde la perspectiva actual.

 

No me atrevo a hacer una traducción literal, pero Azzarello explica que, en principio, iba a hacerse cargo sólo de la miniserie The Comedian, pero luego decidió hacerse cargo de Rorschach a pesar de las dudas que le causaba abordar al personaje. El entrevistador, un poco cabrito, le recuerda que él mismo ha explicado que aceptó escribir Wonder Woman después de conocer el nuevo enfoque que pensaba darle DC y pensar que era “horrible”. “Supongo que trataba de protegerla. Vaya”. Lo mismo vale para Rorschach, pues.

Es decir, que para Azzarello –y para los chicos de Newsrama, ya de paso–, existen una serie de interpretaciones más o menos correctas y otras que son auténticas barbaridades y de las que se debe “proteger” a los personajes. Con franquicias como Wonder Woman, los fans hemos podido contemplar a lo largo de los años como se hacían tebeos horribles o directamente insultantes. El bueno de Brian quiere evitar que lo mismo suceda con sus personajes favoritos. Tiene mentalidad de fan. Y está muy seguro de sí mismo, todo sea dicho.

 

Y el extracto que más nos puede interesar: “Lo que quiero decir es que no creo que el Watchmen original dictase de manera literal cómo debería manejarse a los personajes si eres capaz de sacarlos de aquella historia y eres capaz de crear otra en la que utilizarlos”. Una afirmación que es mucho más ‘blasfema’ que cualquier que pueda lanzar ‘Strac’. Lo de Azzarello no es un ataque de ego o una competición de a ver quién es más divo, es el convencimiento de que se pueden seguir contando cosas con los personajes, de que ninguna obra, por monolítica, legendaria, innovadora o estructuralmente cerrada que sea, es inabarcable.

Conviene recordar que Before Watchmen es, más que otra cosa, consecuencia directa del éxito de Watchmen (2009), de Zach Snyder. Era previsible, dado que los derechos de los personajes son de DC, que buscase la manera de capitalizar en nuevas ventas el invento. A Moore, al menos, hay que reconocerle que no ha visto un duro por ninguna adaptación posterior a From Hell, y siempre ha pedido que se lo retire de los títulos de crédito. Sus dibujantes, menos snobs o menos escrupulosos, según se mire, no han puesto ningún problema.

 

Watchmen la película era una reinterpretación del original, y al igual que actualmente hacen las precuelas, trataba de diferenciarse traicionándolo al hacer explícito lo implícito, algo que es la misma médula de la naturaleza hipnótica de la obra. Quizás lo mejor de la versión fílmica sean los aspectos que la alejan del tebeo, esos títulos de crédito que revelan detalles que casi era mejor no conocer y que parecen más chistes que otra cosa, o los momentos del desarrollo en que, por exigencias del público objetivo, el guión decide simplificarse. Aunque no ahorra añadir también detalles que quedan ridículos. Pero todo llegará.

 

En la siguiente entrega me meteré más en los detalles argumentales de Before Watchmen o Century –además de cómo, en mi modesta opinión, las películas suponen reinterpretaciones completamente contrarias al mensaje de los originales– pero ahora me conformaré con invitar al respetable a que participe del debate. Porque es obvio que siempre queremos más historias, pero ¿las necesitamos? ¿Y precisamente historias que ya nos han contado? ¿O quizás esas, más que ninguna otra?

Continuará...

 

El Advenedizo

advenedizo@hotmail.es

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Comentarios: 4
  • #1

    Ramón Vidal (lunes, 01 octubre 2012 18:21)

    Sigo enganchado a este macro articulo

  • #2

    Cpt. Flint Baker (lunes, 01 octubre 2012 21:13)

    Ésas son las más necesarias, creo. Necesarias en el sentido más ansioso del término, desde el punto de vista del lector que necesita desesperadamente más de esos personajes que adora. De ahí el fanfiction... chan chan channnnn...

  • #3

    El Advenedizo (martes, 02 octubre 2012 14:32)

    ¿'Before Watchmen' es fanfiction autoinducido por la propia DC??? Al fin y al cabo, excepto Len Wein, todos los autores tienen edad para haber leido Watchmen como fans, antes de consolidarse como autores (incluso JMS, que es la más vieja).

  • #4

    El Advenedizo (jueves, 04 octubre 2012 14:20)

    La teoría de UTCON: 'Before Watchmen' son fanfictions. Os pego el enlace:

    http://www.untebeoconotronombre.com/archive/2012/acuchillando_a_la_gallina_de_los_huevos_de_oro.html

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